Dos guerreros aztecas contemplan Tenochtitlan, la ciudad en el lago de Texcoco, ilustración

Aztecas

El imperio del lago

El origen de los aztecas no se ha esclarecido del todo. Cuenta la leyenda que hacia 1250 una pequeña tribu nómada procedente de la tierra sagrada de AztlánPatria mítica de los aztecas, la «tierra de las garzas», situada en algún lugar del lejano norte. Su ubicación exacta no se ha determinado hasta hoy. se asentó en el Valle de México.

La Piedra del Sol azteca en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México
La Piedra del Sol, expuesta en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México

Tenían tres nombres en su lengua original, el náhuatlLa lengua de los aztecas. Todavía hoy la hablan en México más de un millón de personas, y de ella proceden palabras como chocolate, tomate, aguacate y chile.: mexicas, tenochcas y aztecas (por su tierra de origen, Aztlán, la tierra de las garzas, en algún lugar del lejano norte). Por su destreza guerrera, los pueblos que vivían en el Valle de México los contrataban como mercenarios. Con el tiempo se convirtieron en una fuerza cada vez más poderosa, que ya en el siglo XIV conquistó Azcapotzalco (una ciudad a orillas del lago de TexcocoGran lago poco profundo del Valle de México. En sus islas surgió Tenochtitlan. Los españoles lo desecaron más tarde, y sobre su antiguo fondo se extiende hoy la Ciudad de México. que hasta entonces había dominado la región).

Dos historias hablan de los comienzos de la crueldad guerrera de los aztecas. Las ciudades de Azcapotzalco y Culhuacán permitieron a los aztecas instalarse en la pedregosa región de Tizapán, un lugar plagado de serpientes venenosas, convencidas de que así se librarían de ellos. Casi seguras de que las serpientes habían acabado con los aztecas, al cabo de un tiempo se dirigieron a Tizapán. En lugar de la escena esperada, los encontraron vivos y en perfecta salud, gracias a una dieta rica en proteínas que obtenían alimentándose de las serpientes.

El segundo ejemplo se remonta a la época en que eran un ejército de mercenarios. Sospechando que se les tendía una trampa, cortaron con astucia y brutalidad una oreja a cada uno de los prisioneros que habían capturado. Cuando, al contar a los cautivos, otros grupos de guerreros quisieron apropiarse de los prisioneros aztecas, estos mostraron como prueba de que eran suyos un saco lleno de orejas.

La vida cotidiana

Granos de cacao, medio de pago entre los aztecas
El cacao, dinero y alimento de los dioses. Los granos de cacao eran valiosos no solo por su sabor, sino también por su escasez. Cuando los aztecas querían presumir, molían los granos y los bebían como chocolate. El tributo de las ciudades sometidas se cobraba en este grano raro y valioso. Según el cronista de la época de Cortés Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, con este preciado grano se podía comprar un conejo por 4 semillas, un esclavo por 100 semillas, una prostituta por 10 semillas... Mira esta historia en un video corto

Como en el mundo actual, la jornada empezaba al amanecer. Desde lo alto de los templos de la ciudad resonaba a intervalos regulares el sordo sonido de las caracolas marinas, junto con los golpes secos del teponaztliTambor de madera: un tronco ahuecado con dos lengüetas en la parte superior. Al golpearlo se obtienen dos tonos distintos; se usaba en los rituales, en la guerra y para marcar las horas del día. (el tambor de madera), que marcaban el paso de las distintas partes del día y de la noche.

Lo habitual era tomar un almuerzo ligero, una comida abundante al mediodía y otra comida ligera al anochecer. La principal fuente de alimentos eran los animados mercados de la ciudad, con una oferta muy variada. El maíz era el alimento más importante (con su harina se elaboraba el producto más extendido, la tortilla), y también había chiles, frijoles, calabazas, papas, tomates y frutas de todo tipo. Para comer criaban guajolotes y perros, y consumían insectos, como los gusanos que parasitan el maguey, chapulines, hormigas y otras larvas.

El mercado servía para abastecerse y para redistribuir los alimentos (uno de los medios de pago eran los granos de cacao). Estaba además bajo la atenta vigilancia de inspectores y de un tribunal que castigaba en el acto y con severidad hasta las faltas más pequeñas. La mayoría de las infracciones se castigaban con la muerte, porque se daba mucha importancia al respeto de la ley, por banal que el delito nos parezca desde nuestra perspectiva. Las leyes eran más rigurosas con la aristocracia que con la gente común (algo que no podría decirse de la era posmoderna). A veces alguien era perdonado, pero el infractor no tenía derecho a un segundo error: el castigo era casi siempre la muerte.

El mercado y la vida cotidiana en una ciudad azteca, pintura
La vida cotidiana en una ciudad azteca

Uno de los ejemplos más conocidos es la condena de Chalchiuhnenetzin, hija del gobernante de Texcoco, NezahualpilliNezahualpilli (1464–1515), gobernante de Texcoco, una de las tres ciudades de la Triple Alianza. Fue célebre como poeta, astrónomo y sabio. (1472–1515). La futura reina tuvo un amante tras otro, a los que después mataba, hasta que todo salió a la luz. El castigo fue, por supuesto, la ejecución, a pesar de su alto rango.

La embriaguez se castigaba con la muerte entre los nobles, mientras que a la gente común se le rapaba la cabeza y se la sometía a la burla pública. No podían escapar de la pena de muerte los traidores, los asesinos (entre ellos las mujeres que abortaban y todos los que las ayudaban), los culpables de incesto y los violadores. El castigo del adulterio consistía en estrangular a la mujer y lapidar al hombre. Nadie podía tomarse la justicia por su mano al margen del tribunal oficial.

En cuanto al parentesco entre los aztecas, puede dividirse a grandes rasgos en dos categorías: la monogamia (la gente común, que al formar una familia se convertía en miembro de pleno derecho de la sociedad) y la poligamia (propia de la alta nobleza y de los gobernantes, con la función esencialmente política de sellar alianzas). Entre la gente común, el papel principal en la elección de pareja lo tenían los padres de los futuros novios. Cuando la familia del joven escogía a una muchacha, acudían a un sacerdote que, según la fecha de nacimiento de ambos, determinaba si los futuros esposos eran compatibles y qué destino les aguardaba.

El sistema religioso y los sacrificios

Huitzilopochtli, dios azteca de la guerra, dibujo al estilo de los códices
Huitzilopochtli, dios de la guerra

Toda la cultura azteca está impregnada de religión y creencias. Su panteón incluye numerosas deidades heredadas de otros pueblos mesoamericanos. Para entender su complejo sistema religioso, además de trabarnos la lengua tendríamos que trabarnos la mente. Cosa que, por supuesto, no haremos, pero repasaremos algunas de las más importantes:

Ometecuhtli: un mito azteca de la creación del mundo presenta a este dios como creador supremo de la tierra y de los demás dioses. Era conocido como el dios de la dualidad y tenía una naturaleza doble, masculina y femenina a la vez. La parte masculina se llamaba Ometéotl, y la femenina, Omecíhuatl.

Huitzilopochtli: la diosa de la tierra, CoatlicueEstatua de piedra de la diosa Coatlicue con su falda de serpientesCoatlicue La diosa de la tierra, «la de la falda de serpientes». La estatua de piedra, de 2,5 m de altura, se encuentra hoy en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México., tenía una hija, Coyolxauhqui (la diosa de la luna), e innumerables hijos (los Cuatrocientos Surianos). Cuando Coatlicue quedó encinta del futuro dios de la guerra, su hija reunió a los demás hermanos y los convenció de castigar a su madre con la muerte, por considerarla promiscua. Durante el ataque a la madre, de su vientre salió Huitzilopochtli, pintado de azul, empuñando una serpiente de fuego con la que despedazó a Coyolxauhqui y a los demás hermanos.

Este mito habla de la supremacía del sol, representado por Huitzilopochtli, sobre su hermana Coyolxauhqui, que representa la luna. Su madre, Coatlicue, es la tierra con su falda de serpientes, de la que el sol sale cada mañana. Y los hermanos de Huitzilopochtli, los Cuatrocientos Surianos, son las estrellas del cielo, que huyen cada mañana cuando el sol empieza a salir. En lo alto de la gran pirámide de Tenochtitlan (que tenía dos santuarios en forma de torre, dedicados a Tláloc y a Huitzilopochtli) ardía un fuego eterno consagrado a Huitzilopochtli. No debía apagarse nunca, porque de lo contrario el poder azteca y su dominio sobre los demás pueblos podían desaparecer.

Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, dibujo de un códice azteca
Quetzalcóatl, dios del viento y de la sabiduría, maestro de las artes de la paz

Tezcatlipoca: dios del destino y de la guerra, causante de la discordia y de los vicios. Se le ha comparado con el Lucifer cristiano, y en algunas versiones se le considera incluso el creador de la tierra. Su culto se remonta a la época de los toltecasPueblo que dominó el centro de México entre los siglos X y XII, con capital en Tula. Los aztecas los consideraban su modelo y sus antepasados.. Estos contaban la historia de un espejo de obsidiana oscura con el que podían adivinarse el futuro y los deseos más íntimos de las personas. En tiempos de hambruna, Tezcatlipoca, al que también llaman «el dios del espejo humeante», escondió el espejo para prolongar el sufrimiento de los hombres. Era el protector de las actividades secretas de la noche, como el adulterio y el robo.

Tláloc: dios de la lluvia. Su nombre procede de la palabra tlalli, que en náhuatl significa tierra, y del sufijo oc, que designa algo que está encima. Traducción literal: el que está sobre la tierra. Se le honraba con el sacrificio de sangre humana (sobre todo de niños y jóvenes) en la fiesta de Atlcahualo. Su culto estaba estrechamente ligado a la fertilidad de la tierra.

Quetzalcóatl: dios del viento y de la sabiduría, maestro de las artes de la paz. Traducido del náhuatl, Quetzalcóatl tiene un doble significado: «Serpiente Emplumada» y «Gemelo precioso». Era el protector de la familia gobernante, por lo que sus miembros llevaban a menudo plumas del quetzalEl quetzal es un ave de plumaje verde brillante y una cola de hasta un metro de largo. Sus plumas valían más que el oro, y solo los gobernantes y los nobles podían llevarlas.. Se le tenía por inventor del calendario ritual, maestro de la agricultura y protector de los artesanos. Es una de las pocas deidades aztecas que no exigían sacrificios humanos.

Muchos mitos hablan de su lucha con el sombrío dios Tezcatlipoca. Uno de ellos cuenta que Quetzalcóatl convocó a todas las serpientes de la costa (el golfo de México) e hizo con ellas una balsa en la que regresó a la tierra de la que procedía, Tlapallan. Como, según la creencia, Quetzalcóatl debía volver por el mismo camino por el que se había ido, se produjo una coincidencia fatal para el imperio azteca. En lugar del dios de la sabiduría, en la costa del golfo de México desembarcó Cortés con sus conquistadores. Llegó en el año (1 Caña) en que, según la profecía, debía regresar Quetzalcóatl, y así los invasores fueron confundidos con dioses.

El ritual del sacrificio

Ritual de sacrificio azteca, grabado antiguo
El ritual del sacrificio

Los aztecas no fueron los primeros en practicar el sacrificio ritual: lo tomaron de otros pueblos mesoamericanos y lo llevaron a su máxima expresión. Ofrecer víctimas humanas era una obligación religiosa, una necesidad para sostener el mundo y preservar la fertilidad de la tierra y el poder del gobernante. Había que contentar a los dioses, que en cualquier momento podían poner fin al mundo y destruirlo.

Entre los aztecas había dos formas de sacrificio más frecuentes: una consistía en arrancar el corazón del pecho de la víctima, y la otra, en la muerte por el fuego. Los sacerdotes colocaban a la víctima sobre la piedra del águila (el cuauhxicalliRecipiente de piedra, a menudo en forma de águila o de jaguar, en el que se depositaban los corazones de los sacrificados. Lo llamaban «la vasija del águila».), que era puntiaguda, para que la víctima arqueara la espalda y el pecho quedara en buena posición para extraer el corazón con facilidad. El corazón arrancado se volvía siempre hacia el sol y después se arrojaba ante la imagen del dios al que se ofrecía el sacrificio. Los cuerpos se lanzaban a un montón ensangrentado al pie de la escalinata. Más tarde se recogían y se preparaban para banquetes caníbales.

El sacrificio por el fuego estaba reservado al dios del fuego, Xiuhtecuhtli. Además de estos dos métodos principales, también había sacrificios en honor del dios de la siembra y de la vegetación, Xipe Tótec. Las víctimas morían flechadas para que su sangre se derramara en la tierra como el agua que le da vida (los aztecas llamaban a la sangre humana chalchíhuatl, agua preciosa). Después se desollaba el cadáver, y el sacerdote vestía la piel de la víctima.

En 1487, el emperador Ahuízotl inauguró el gran templo de Tenochtitlan (el Templo MayorEl gran templo del corazón de Tenochtitlan, una doble pirámide dedicada a Huitzilopochtli y a Tláloc. Sus restos se descubrieron por casualidad en 1978, en pleno centro de la Ciudad de México., dedicado a Huitzilopochtli y a Tláloc) con un enorme sacrificio ritual. El cronista Fernando de Alva Ixtlilxóchitl describió aquel acontecimiento como «una matanza sin igual en la historia de la humanidad». La gran celebración duró cuatro días. Según algunas fuentes, durante ella se sacrificó a 80.000 personas. La primera víctima la ofreció el propio Ahuízotl, clavando un cuchillo de obsidianaCuchillo ritual azteca con el mango decorado con un mosaico de turquesasEl cuchillo ritual La hoja es de obsidiana, un vidrio volcánico más afilado que el acero. El mango está decorado con un mosaico de turquesas y conchas. en el pecho de la víctima y extrayéndole el corazón, que ofrendó al nuevo altar de Huitzilopochtli.

La guerra y la vida militar

Guerrero azteca con macuahuitl luchando contra un conquistador español, ilustración
Las armas de los aztecas: macuahuitl, lanza, arco, carcaj, mazas, átlatl, hacha, escudos...

Para los pueblos mesoamericanos, la guerra era un estado natural y su modo de vida. A ella estaban ligados la obtención de recursos, el dominio sobre otros pueblos, la mano de obra esclava y los esclavos destinados a los rituales de sacrificio.

Una de las formas de guerra más célebres era la xochiyáoyotl (las guerras floridas). Eran batallas acordadas de antemano, con el consentimiento de ambos bandos. En ellas los guerreros podían hacerse con prisioneros vivos para el sacrificio ritual y perfeccionar su destreza guerrera. Es decir, se enfrentaban dos ejércitos que combatían sin invadir la ciudad del otro. El nombre de guerras floridas probablemente se debe a la ceremonia posterior a la batalla: el pueblo celebraba a sus guerreros llevándolos en triunfo y formando con ellos una especie de corona de flores. Las guerras floridas se libraban a la par que las guerras habituales.

Para ascender en la jerarquía militar, un guerrero tenía que distinguirse por su valor en la batalla y traer el mayor número posible de prisioneros vivos. Las unidades de élite de los aztecas eran los águilas y jaguaresLas dos órdenes guerreras más famosas. Solo ingresaban en ellas los guerreros que habían capturado al menos a cuatro enemigos. Los águilas llevaban cascos en forma de cabeza de águila, y los jaguares, un traje de piel de jaguar.. No tenían un ejército permanente: las tropas se reunían según las necesidades. Cada ciudad o barrio debía aportar unos 400 soldados, al mando de su jefe local. Estos se integraban en unidades mayores de unos 8.000 guerreros. Para las grandes campañas llegaban a reunirse hasta 25 de esas divisiones, unos 200.000 guerreros en total.

Como armas tenían lanzas cortas, mazasMacuahuitl, la espada azteca de madera con filos de obsidianaMacuahuitl Espada (o maza) de madera con filos de obsidiana incrustados. Era un arma propia de Mesoamérica con la que, según las crónicas españolas, se podía derribar a un caballo de un solo golpe. con filos incrustados de obsidiana, el vidrio volcánico, el átlatlLanzadardos: un mango de madera con un gancho en el extremo, que prolonga el brazo y da al dardo mucha más velocidad y alcance. También lo usaban los aborígenes australianos. (un arma antiquísima para lanzar dardos) y un escudo de cuero.

La caída de Azcapotzalco y la muerte ritual de su rey, Maxtla, en 1428 marcaron el fin del Imperio tepaneca y el comienzo del poder de la Triple Alianza, formada por Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan. Esta fue la principal fuerza impulsora de la expansión azteca, que controlaba un gran imperio en formación.

Tenochtitlan: auge y caída

La fundación de Tenochtitlan: el águila sobre el nopal, página del Códice Mendoza
La fundación de Tenochtitlan: el águila sobre el nopal en el centro de la ciudad

Una de las leyendas nos habla del nacimiento de Tenochtitlan, la ciudad sobre la que hoy se extiende la metrópoli de la Ciudad de México:

Ve de inmediato y busca el nopal (tenochtli) en el que se posa alegre un águila. Allí nos asentaremos, allí reinaremos, allí conquistaremos con nuestra lanza y nuestro escudo. Allí estará nuestra ciudad, México-Tenochtitlan, allí donde el águila grita, extiende sus alas y come, donde nadan los peces. Allí donde la serpiente es devorada.

Huitzilopochtli, dios de la guerra y del sol, al sumo sacerdote Cuauhcóatl

Así, en 1325, se fundó en el lago de Texcoco una de las ciudades más hermosas jamás creadas por la mano del hombre. Rodeada de agua, se extendía por todos los islotes y bancos de arena. Las casas se levantaban sobre pilotes, encima del agua y a orillas del lago. Por la falta de tierras de cultivo construyeron las famosas chinampasCampos flotantes: parcelas rectangulares de lodo y juncos, sujetas con sauces en el lago poco profundo. Eran tan fértiles que daban hasta siete cosechas al año. (campos flotantes). La superficie de una chinampa variaba entre 100 y 850 m².

En el centro, donde se celebraban las grandes ceremonias, se alzaba la gran pirámide dedicada a Huitzilopochtli y a Tláloc. En el gran mercado de la ciudad podían encontrarse unas 50.000 personas. La ciudad misma tenía algo más de 300.000 habitantes. Construían pequeñas casas de una sola planta, puentes levadizos, escuelas, templos, y tenían incluso baños de vapor, pues daban importancia a la higiene, a diferencia de los recién llegados de Europa. Construyeron también acueductos para abastecer la ciudad de agua potable. Nunca imaginaron que un día los conquistadores sitiarían su ciudad y cortarían el suministro de agua, lo que sería su fin.

Las historias de pirámides más grandes que las de Egipto y de grandes cantidades de oro, plata y piedras preciosas llegaban a Cuba y avivaban la imaginación de los españoles de la isla. Entre los más interesados estaba Hernán CortésHernán Cortés con armadura, retratoHernán Cortés 1485–1547. Conquistador español que, con unos cientos de soldados y miles de aliados indígenas, derribó el Imperio azteca., alcalde de un pequeño municipio cubano. Logró la autorización y los medios para su expedición a tierras mesoamericanas. El 10 de febrero de 1519 zarpó de Cuba con 508 soldados, 100 marineros y 16 caballos. Desembarcó cerca de Tabasco. Para impedir la deserción y la indecisión de sus soldados, hundió los barcos, de modo que nadie pudiera regresar a Cuba.

En el camino hacia Tenochtitlan, Cortés logró ganarse a los mesoamericanos descontentos y sometidos. Su principal aliado fue la ciudad de TlaxcalaEstado independiente al este del Valle de México que los aztecas nunca lograron someter. Los tlaxcaltecas eran sus mayores enemigos y proporcionaron a Cortés decenas de miles de guerreros.. A su llegada a Tenochtitlan, Moctezuma IIMoctezuma II (c. 1466–1520), noveno gobernante de Tenochtitlan, en el trono desde 1502. Bajo su reinado, el Imperio azteca alcanzó su máxima extensión. recibió a los españoles en su capital, y estos se movieron libremente por la ciudad durante meses. Al cabo de un tiempo, los huéspedes apresaron a Moctezuma y lo retuvieron como rehén. En la ciudad estalló una rebelión, y cuando Moctezuma se asomó para calmar a los suyos, le cayó una lluvia de piedras; murió a los pocos días a causa de las heridas.

Cortés y sus conquistadores se llevaron todo el oro y la plata que pudieron cargar y huyeron de noche de la ciudad, hacia sus aliados de Tlaxcala. Seis meses después, con refuerzos llegados de la costa y un gran ejército tlaxcalteca, lograron destruir Tenochtitlan. En el ataque, Cortés empleó 13 pequeños bergantines que había construido entretanto. Cortó el suministro de agua potable y debilitó así a los defensores, a los que atacó desde el agua, destruyendo no solo la ciudad, sino también el imperio azteca.

«En la bandera de México se ve un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente.»

Panorama de Tenochtitlan en las islas del lago de Texcoco, pintura
Tenochtitlan en el lago de Texcoco